Apple tiene una habilidad particular para presentar productos con una narrativa tan limpia y aspiracional que es difícil separar el marketing de la realidad del producto. El Vision Pro 2 es quizás el ejemplo más claro de esa tensión en los últimos años.
Estuve en el evento de hands-on que Apple organizó en Ciudad de México la semana pasada. Dos horas con el dispositivo, demos guiadas y algunas sin guiar. Aquí lo que realmente pienso — incluyendo las partes que el equipo de PR de Apple preferiría que no escribiera.
Lo que genuinamente mejoró
Seré justo: el Vision Pro 2 es un producto superior al original en varios sentidos importantes.
El peso: El primer Vision Pro tenía un problema de ergonomía serio — 600 gramos en tu cara en una sesión prolongada era incómodo. El VP2 bajó a aproximadamente 480 gramos y redistribuyó el peso de forma más inteligente. Sigue siendo pesado comparado con lo que eventualmente llegará, pero la mejora es notable.
La resolución y la latencia: Los nuevos displays micro-OLED de segunda generación tienen densidad de píxeles que hace que el pasthrough (la vista del mundo real) sea genuinamente más natural. En el primer VP, si mirabas con cuidado podías ver la textura del display. En el VP2, el efecto es mucho más cercano a ver directamente.
El rendimiento del M3 Ultra: La capacidad computacional es significativamente mayor. Las apps corren más fluido, el multi-tasking es más estable, y el procesamiento de las cámaras perimetrales es más rápido. Esto se traduce en tracking de manos y ojos más preciso.
El precio: Apple bajó el precio inicial de $3,499 a $2,799 USD. En LATAM eso sigue siendo un número brutal, pero en términos relativos es un movimiento en la dirección correcta.
Lo que el keynote maquilló
Ahora las partes complicadas.
"Accesible" sigue siendo relativo: $2,799 USD convierte al Vision Pro 2 en el headset más caro del mercado por un margen amplio. Meta Quest 3S sale a $299 USD. La brecha no es de precio — es de categoría completa. Apple está apostando que hay suficiente mercado dispuesto a pagar 9 veces más por una experiencia superior. Puede que tengan razón a largo plazo. Hoy mismo, el addressable market sigue siendo pequeño.
El ecosistema de apps sigue siendo el cuello de botella: Dos años después del lanzamiento original del Vision Pro, la App Store para visionOS tiene menos de 3,000 apps nativas. La mayoría de lo que usas son apps de iPad escaladas, que funcionan pero no aprovechan las capacidades únicas del hardware. Apple mostró experiencias demo impresionantes — pero demo y uso cotidiano son cosas distintas.
La batería externa sigue siendo rara: Sigues conectado a una batería externa que dura alrededor de dos horas. Apple no menjoró esto sustancialmente. Para uso en movimiento, es una limitación real. Para uso en escritorio (que es claramente el caso de uso principal que Apple imagina), es tolerable.
El "reemplazar la pantalla de tu Mac" todavía no convence del todo: Apple hace este pitch de que el Vision Pro 2 puede ser tu monitor virtual de pantalla infinita. En demos controladas se ve fantástico. En la práctica, el pasthrough tiene un ligero lag y una calidad visual que hace que trabajar con texto fine sea menos cómodo que un monitor físico de buena calidad. Estamos mejorando — pero el "killerapp" de reemplazar monitores todavía no está completamente ahí.
El hands-on que me cambió la perspectiva
Hubo un momento en el hands-on que fue genuinamente sorprendente. Me pusieron a revisar una app de arquitectura que permite caminar virtualmente por edificios en construcción a escala 1:1. Los planos, los espacios, la materialidad — todo representado en AR sobreimpuesto sobre el espacio real.
Para ese caso de uso específico — y para varios otros casos de uso de nicho (cirugía remota asistida, capacitación industrial, diseño de producto) — el Vision Pro 2 no tiene competidor serio. El problema es que esos casos de uso son B2B especializado, no el consumidor general que Apple quisiera alcanzar con su narrativa de "computación espacial".
Para quién tiene sentido comprarlo
Developers y early adopters de ecosistema Apple: Si construyes para visionOS o quieres estar en la frontera de lo que Apple está haciendo, tiene sentido.
Profesionales con casos de uso específicos: Arquitectos, diseñadores 3D, cirujanos con acceso a apps clínicas específicas, productores de contenido — si hay un workflow profesional que se beneficia directamente, la inversión puede justificarse.
Coleccionistas de gadgets con presupuesto amplio: No juzgo. Es un producto fascinante.
Para quién claramente no tiene sentido
Para el 95% restante de la población, el Vision Pro 2 es un producto impressive que todavía está buscando su identidad cotidiana. Es demasiado caro para ser un accesorio casual y todavía no tiene suficiente software para ser una herramienta de productividad central.
La tecnología va a llegar ahí — Apple tiene los recursos, el talento y la paciencia para lograrlo. La pregunta es cuántas generaciones más toma hasta que esto sea algo que la gente use varias horas al día de forma natural.
El Vision Pro 2 es un gran salto adelante. Todavía no es el futuro que Apple prometió. Pero el futuro está más cerca.